Por una buena escuela en tiempo de coronavirus

Por una buena escuela en tiempo de coronavirus

Enviado por MARCO ESTEBAN MENDOZA RODRÍGUEZ, 27-abril-2020

Con este sugerente título el 25 de abril Francesco Tonucci presentó una conferencia a través de plataformas digitales que ha representado un hito en la pedagogía contemporánea. Más de 75 mil docentes de diferentes partes del mundo se registraron para acceder a la exposición en tiempo real: 19:00 en Barcelona, España y Roma, Italia; en México a las 12:00.

El título de la conferencia y el ponente confluyeron de manera acertada. En todos los países que han decretado el confinamiento para amortiguar la pandemia, los docentes enfrentan un enorme reto: ¿Cómo garantizar que la escuela siga presente en la vida de las niñas y niños de manera significativa?
Cada secretaría o ministerio de educación de los diferentes países han desarrollado programas emergentes para responder a las necesidades de atención educativa. En todos los casos han salido a relucir las dificultades de cada región: desde el asunto de la comunicación, de la conectividad digital, de la pertinencia de los contenidos y actividades propuestos hasta las problemáticas de cada familia para sobrevivir en estos tiempos.
Además de las propuestas oficiales, cada docente busca y construye sus alternativas para responder a esta emergencia. Por ello la conferencia de Tonucci es un buen pretexto para detenernos y analizar la situación particular y, a su vez, qué propuestas generales se pueden recuperar.

La conferencia inició con una semblanza del italiano Francesco Tonucci por parte de Mar Romera. Tonucci es el pedagogo más difundido en habla hispana del presente siglo. Su trayectoria está vinculada con una posición en defensa de los derechos de la infancia, lo cual ha hecho magistralmente en sus textos, conferencias y, con la ayuda de FRATO, dibujos.
En la conferencia Tonucci nos comparte la agradable impresión que le causó la respuesta de miles de inscritos para esta actividad y también cierta preocupación para responder a las expectativas de las y los docentes y familias.
Parte de una frase de Albert Eistein “No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo”. La crisis por la que atravesamos nos obliga al cambio y la escuela no es la excepción. La escuela actual no llega a satisfacernos, es necesario impulsar una que nos permita que cada estudiante descubra sus aptitudes, vocaciones y pueda desarrollarlas al máximo.
Renunciamos a una escuela aburrida y construimos una que se identifique con el artículo 29 de la Convención de los Derechos de la Infancia (aquí sólo transcribimos dos puntos): “Los estados partes convienen: Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades”. El objetivo prioritario no es completar un programa sino descubrir dentro de su personalidad sus aptitudes, sus vocaciones y ofrecer los instrumentos necesarios para desarrollarlas al máximo sus posibilidades.
Tonucci presenta una serie de propuestas que se pueden impulsar para hacer en casa y conocer este pequeño mundo a manera de un libro de texto. La casa a manera de un laboratorio y los padres como asistentes. Tres principios: el derecho a comprometerse con el juego; la autonomía para salir, para estar solos o con sus compañeros, tener un espacio propio; derecho de las niñas y niños a expresar sus opiniones, que sean escuchados para saber que desean y que proponen. Desglosamos las propuestas de la casa laboratorio:

A) La casa. Un espacio para conocer cómo es el funcionamiento de la misma y aprender a usar, con el respaldo de la familia: la lavadora, la plancha, la tubería de agua, el mecanismo del grifo.
La casa es un espacio donde se desarrollan múltiples tareas y que implica aprender. Desde coser un botón hasta planchar una camisa. Son actividades que implican un reto y que brindan una satisfacción personal cuando aprendemos a hacerlas.
B) La cocina. Como taller de ciencias. Aquí se mide, calcula, combina y más. Se puede empezar con pequeñas recetas e ir graduando la dificultad de los guisos. Los infantes se van incorporando a este aspecto esencial en cada familia. Por ejemplo, en Italia y Argentina se puede aprender a cocinar la pasta. Además se puede experimentar y darles variantes.
Después se pueden escribir las recetas e intercambiarlas entre los estudiantes de la clase. Escribir una receta tiene sus características; debemos explicitar por escrito cómo se realiza cierta comida a fin de que otros puedan hacerla.
C) Construir la historia de la familia. Desde el árbol genealógico hasta la creación de un álbum de fotos donde se registre la historia de los diferentes integrantes de la familia. Se puede registrar a partir de los testimonios de cada uno. No es necesario hacer la historia de la familia sólo con quienes están en casa; podemos apoyarnos de diferentes medios, por ejemplo el teléfono y contactarnos con los abuelos, tíos, primos o parientes que viven más allá de nuestra comunidad, estado o del país.
D) Elaborar un diario. En él vamos registrando el día a día que nos acontece en casa; mis sentimientos, frustraciones. Se puede compartir con el grupo o ser personal e íntimo. Es una memoria que después podrá compartirse a futuro y nos servirá para recordar cómo vivimos la pandemia. Importante resaltar que el Diario no debe ser evaluado. Lo relevante es escribir con soltura, confianza, naturalidad y no estar pensando en cubrir requisitos escolares.
E) Geometría. Elaboramos el mapa de la casa. No de manera formal sino en términos de las búsquedas da cada infante; de la diversas maneras para representar el espacio vital. Es una oportunidad para conocer las ventanas abiertas del mundo de los niños. De cómo de manera creativa representan su propio mundo.
Todas estas actividades implican pensar en otras maneras de trabajar. No tareas formales, no resúmenes, no fichas mecánicas.
F) La lectura en voz alta es una buena oportunidad para escucharnos. Para adentrarnos a la literatura. Para compartir en casa y con nuestr@s compañer@s del grupo. Platicar un libro que se haya leído por elección propia. Leer en libertad.
G) Cine en casa. Crear una película a través del empleo de los medios digitales, desde el celular hasta programas como “Movie”. Escribir el guión, preparar la escenografía, grabar las escenas, unir las mismas.
H) El periódico. Se escoge una noticia o artículo y se comparte en casa. Se comenta y analiza. Se extiende a la escuela. Se puede elaborar un periódico de la clase con el apoyo de las nuevas tecnologías.
I) La correspondencia. A la manera de la técnica de Freinet. Un importante espacio para el intercambio de una clase a otra. Ese intercambio nos permite conocer otros lugares, personas y costumbres. Para ello es posible encontrar un grupo con otro colega con quien podamos organizarnos para enviar la correspondencia. Ahora se puede emplear las tecnologías para ello.
J) Ciencias naturales. Cada alumn@ cuida una planta de su casa o siembra una nueva. Puede desarrollarse un proyecto para observar y registrar las características y cambios de la planta. También se puede hacer con algún insecto que haya en casa. Se pueden registrar las observaciones en un diario.
K) El arte casero. Impulsar las diferentes formas de expresión artística: cantar, bailar, dibujar. Desde elaborar figuras con alambre y papel maché hasta elaborar cuadros utilizando retazos de telas (a manera de collage).

En síntesis, acercar la escuela a la casa. Una escuela que para Tonucci plantea un reto para l@s docentes: “Tener buenos maestros no es buena suerte, sino un derecho”.
Por ello estas actividades son un ejemplo de lo que puede hacerse en colaboración con las familias. Son viables porque se identifican con lo que se hace en casa y son aprendizajes esenciales para el desarrollo de la autonomía, la equidad de género y el derecho al juego. Nos permiten experimentar la satisfacción de hacer cosas por sí mismos.
Son además actividades que nos permiten pensar en una escuela diferente. Una escuela que piense en los infantes y propicie aprender en libertad.
Cuando termine la tragedia, los gobiernos y los adultos deberíamos premiar a los niños por superar este momento. Ahora que las ciudades se encuentran vacías, pensar, al término de las cuarentenas, en regalar un día sólo para los infantes, para que puedan salir a jugar junto con sus compañeros.

Al término de la exposición, viene una ronda de preguntas y las repuestas de Tonucci. Otra hora más para escuchar las diferentes dudas que nos surgen a l@s docentes y las alternativas que piensa Francesco. Ahora nos toca aquí compartir esas preguntas y pensar en el qué hacer.

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